El jinete polaco de Muñoz Molina y la memoria

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El jinete polaco establece una fuerte relación entre el pasado y el presente ya desde la primera página, cuando la pareja de amantes está reconstruyendo el pasado y buscando en el algo común. La vida pasada está representada en forma de unos cuantos objetos de un significado crucial: la figura del jinete polaco, las fotografía del baúl de Ramiro Retratista y una Biblia protestante. Manuel, el protagonista principal, trata de narrar su historia que está estrechamente ligada a la historia del pueblo de Mágina, lo que le deja comprender que a medida que va contándolo todo a Nadia, recrea su propia identidad. De este modo, el pasado explica el presente y el presente siempre busca la comprensión en el pasado. Las vidas de los habitantes de Mágina cobran un sentido diferente vistos desde la perspectiva de un hombre adulto que vive en un mundo moderno y cambiado. A Manuel la realidad vivida por sus padres y sus abuelos parece triste, dura y siempre determinada por la situación de España, lo cual crea su deseo de huir de esta ciudad e independizarse de este mundo pequeño. Al volver con la memoria al pasado Manuel se da cuenta de los porqués del camino que decidió emprender en su vida – eran los no cumplidos deseos  heredados de su padre: Lo miro y comprendo que ya entonces lo acuciaba el deseo que tan en vano quiso transmitirme muchos años después, convertirse en un hombre disciplinado y respetable y trabajar para sí mismo, comprar vacas y olivos y tener un hijo varón que le ayudara siempre (Muñoz Molina,54).

La perspectiva con la que ve el pasado Manuel es totalmente subjetiva. La memoria que se  representa en sus palabras es privada (Peris Blanes, 39-40). En el retrato de Manuel y su percepción de la historia Muñoz Molina quiere mostrar el proceso de recordar el pasado histórico que está mediatizado por las historias privadas de las familias o de los conocidos, y no por una visión racional, global y distanciada. Por otro lado, en las vidas de las generaciones anteriores cada español podría reconocer la suya. En el libro se refleja cómo nuestra imagen del pasado está formada. Maluel es consciente de que sus palabras no son un testimonio intermedio de lo que pasaba a principios del siglo XX. Sin embargo, a través de lo que escuchó de sus familiares y de su propia experiencia y conocimiento intenta dibujar una imagen del pasado incompleta, pero viva, a la vez sabiendo que no es completamente suya la memoria que está utilizando: Oigo mi voz lenta y oscurecida por el sueño, y aunque he vuelto a despertarme del todo las palabras me traen poderosas sensaciones visuales que fluyen delante de mis ojos tan detalladamente como la figura del jinete colgada enfrente de nosotros, las palabras no cuentan, invocan, la memoria es una mirada pura y arcaica que me convierte en un testigo inmóvil de lo que estoy diciendo, y me oigo hablar igual que me oye Nadia, abrazado a ella en la serenidad de un viaje que sólo ahora he sabido o me he atrevido a emprender, cobijado y en paz, abandonado entre la conciencia y el sueño(…) (Muñoz Molina, 61).

El mundo del pasado se introduce a través del espacio común que en este caso es Mágina. Los viejos objetos irrumpen en el presente y desencadenan un proceso de recordar el pasado del que estos vienen. Cada fotografía del baúl del Ramiro Retratista constituye punto de partida para contar algo. Cabe señalar que, aunque los fragmentos del pasado contados parecen aleatorios, en su conjunto crean una representación muy compleja, porque cada uno de ellos lleva consigo algo significativo para la construcción de la identidad del protagonista. En otras palabras, Muñoz Molina demuestra lo individual de la memoria y del recuerdo que al mismo tiempo está influenciado por nuestras experiencias. La selección de los recuerdos que hace Manuel es lo que lo define.

Con respecto a los procedimientos narrativos que utiliza el autor, se podría sostener que el tipo de narración que aparece en distinos partes del libro refleja el transcurso del tiempo de la historia contada. En la primera parte, El reino de las voces, tenemos que ver con una narración y visión distanciada del pasado. La voz del narrador se aleja de la realidad presentada porque no lo presenciaba. Es un pasado contado, heredado oralmente al que Manuel añade su propia imaginación. Aquí se emplea el tiempo imperfecto, hay muchas descripciones de las tareas y enumeraciones. El narrador observa la realidad desde fuera, la imagina:

Tenía ya dieciséis o diecisiete años y el miedo infantil se había trasvasado intacto a las incertidumbres de la adolescencia, el miedo y también el sentimiento de no merecer nada y de vivir para siempre en una perpetua postergación en virtud de la cual le estaban prohibidos los deseos y los privilegios que pertenecían a las otras muchachas, las mismas a las que había visto jugar en la plaza de San Lorenzo tras los visillos de las ventanas o desde la puerta entornada de su casa y que ahora salían los domingos con zapatos de tacón y con los labios pintados y no enrojecían bajando la cabeza cuando un hombre las miraba. Se levantaba antes de amanecer, traía del último corral una brazada de palos para encender la lumbre, temblaba de miedo cuando oía en las escaleras los pasos y la tos de su padre, le preparaba la fiambrera con su comida para el campo, les calentaba la leche a sus hermanos, medio dormidos todavía, obedeciendo al padre con un terror silencioso, resignados a no ir a la escuela y a trabajar hasta la noche con una furia desesperada de adultos, sacando el estiércol de la cuadra, aparejando a los mulos, cargando en ellos las azadas o las varas, ya vestidos para siempre de hombres, con chaquetas viejas y boinas y pantalones de pana(Muñoz Molina, 51).

Como es posible ver, también aparecen los nombres de utensilios o ropa anticuados. La exactitud con la que Manuel describe a su madre y a su padre en sus años de juventud se debe a los cuentos de otros, a las fotos y a la imagen de la realidad que se creyó sobre aquellos tiempos.

Junto con el hilo de la historia la narración cambia. La infancia de Manuel ya no son historias contadas por otros, sino su propia percepción del mundo. Por lo cual, es una realidad más subjetiva y fantástica de todos. Los recuerdos infantiles se presentan desde la perspectiva de un niño que ve un mundo limitado, lleno de imágenes, sonidos, olores y palabras. Muñoz Molina pone en palabras y frases la realidad vista por el pequeño Manuel.  Los años antes de su infancia son una historia borrosa, un poco fantástica, envuelta en un misterio y leyenda infantil:

…me llamaban por todas las habitaciones de la casa, desde el portal, subiendo por las escaleras, temblando yo al oírlas acercarse, igual que los héroes de las películas cuando estaban escondidos en la selva y los perseguían los malvados con cintas negras en el pelo, dientes apretados y blancos y espadas curvas de piratas malayos, o golpeando tambores febriles en las aventuras de Tarzán, que me gustaban sobre todo por las piernas blancas y desnudas y los pies descalzos de Jane, me daban ganas de levantarle la breve falda de piel, de introducir mi mano en su escote tan cálido,…(Muñoz Molina, 66).

Por otra parte, en el fragmento citado se ve claramente como los recuerdos están mediatizado e influidos por la cultura y literatura. La imaginación propia del niño se mezcla con los cuentos sobre Tarzán. Un papel relevante, asimismo, juegan las historias del pueblo que forman parte del mundo de los recuerdos y que a la vez pertenecen a la historia social, política y cultural de España, como por ejemplo:

Mi madre me lleva de la mano y no sé hacia dónde y estoy muerto de terror. En un escaparate hay una carroza de juguete, con cuatro caballos de color verde y un soldado que sostiene un látigo. He oído decir que antes de que yo naciera había carro de los muertos tirado por caballos y que un jinete los hacía galopar a latigazos. El nombre de ese carro me daba más miedo que la palabra tísico o la palabra hospital: la Macanca (Muñoz Molina, 69).

Incluso la época no vivida por el niño deja en su memoria una resonancia, una sensación de miedo. Se transmiten las palabras cargadas del significado emocional.

Manuel es cosciente de que su narración es otro elemento que construye su historia privada y la completa:

Yo soy, a través de Nadia, el testigo de mi propia narración, es ella quien reclama mi voz y quien la revive con la misma asidua ternura con que sus dedos rondan mi piel y quien modela a mi alrededor un espacio y un tiempo donde no hay nadie más que nosotros y en el que fluyen sin embargo todas las voces y todas las imágenes de nuestras dos vidas.Pienso en la extrañeza de entonces, en la desarmada inocencia con que mis ojos presenciaban el mundo. El día es una eternidad vertiginosa de luz en los terraplenes de la calle Fuente de las Risas y cuando cae abruptamente la noche es para siempre, todas las cosas ocurren en un presente sin vaticinios ni recuerdos (Muñoz Molina, 67).

Gracias a la presencia de Nadia, es posible la continuidad de la historia contada. Muñoz Molina hace referencia a la tradición de la historia transmitida oralmente. Asimismo, el mismo momento en que Manuel está compartiéndola con otra persona le posibilita revivir el pasado en el presente.

A continuación, en la parte de Jinete en la tormenta la voz que narra se acerca al pasado muy reciente, más claro y más personal. La adolescencia de Manuel y de Nadia, porque ella también comparte su historia con el amante, y ambos “se están impregnando con sus memorias”. En la segunda parte, junto con la transición de la infancia a la adolescencia del protagonista vienen los cambios notables en la sociedad española. Aquí, la narración se hace más lineal y lógica. Los tiempos de la escuela y el primer amor el protagonista recuerda muy bien, con detalles y con facilidad vuelve en su memoria a aquellos momentos, lo que se puede notar con el cambio de los tiempos verbales. Tenemos que ver con una aproximación al pasado de su juventud que se expresa con el presente, el pretérito perfecto y el futuro indefinido:

…nunca he visto desnuda a una mujer, ni siquiera en fotografías, se pondrán blusas ligeras y pantalones vaqueros y zapatillas de deporte y saldrán a la calle con sus bolsas al hombro camino de cualquiera sabe qué citas con tipos mayores y más altos que yo, y si hay suerte me cruzaré con ella y me dirá adiós, y si no la hay saldré deprisa con mis libros bajo el brazo y ni siquiera esperaré a Martín y a Serrano ni me detendré a oír un disco en el Martos, porque mi padre está esperándome,…(Muñoz Molina,134)

En la segunda parte se van entrelazando narraciones de Manuel y de Nadia, que a veces tienen su fuente en las palabras de comandante Galaz. La realidad contada se hace más clara y completa.

En la parte del Jinete polaco la voz de Manuel se dirige directamente a Nadia, explicándole el pasado más reciente y el proceso de concienciación que él ha atravesado. El pensamiento y la reflexión se mezcla con los recuerdos amontonados que vienen como más bien como unas circunstancias de los sentimientos de miedo y soledad que Manuel sentía antes de enamorarse de Nadia. En la tercera parte Muñoz Molina subraya aún más la importancia de las palabras y el lenguaje en el proceso de guardar recuerdos y de la formación de identidad. Asimismo, junto con la desesperación y decepción de Manuel con la vida aparecen varias enumeraciones de los elementos que definen el mundo moderno y desarrollado del presente:

Pero quería seguir hablándote del miedo, y de lo que tal vez fuera su razón y su médula, la incertidumbre

acerca de mí mismo, de mis deseos y mis sentimientos, la prisa cegadora y creciente por la que fui arrastrado, sin que participaran en ella ni mi voluntad ni mi conciencia, era como cuando uno va por una

calle del centro a la hora de salida de las oficinas y aunque no tenga nada que hacer apresura el paso para igualar el ritmo de la multitud, embebido y tragado por ella, una velocidad que parece energía y es el vértigo de la caída libre, no detenerse nunca, no perder ni una de las palabras escuchadas en el auricular, no quedarse solo a una cierta hora de la noche, no llegar tarde al trabajo ni al mostrador de facturación del aeropuerto, añadir cada minuto al próximo sin mirar la delgada fisura de vacío que hay entre los dos, una copa tras otra, un viaje emprendido al terminar el anterior, una réplica instantánea en una conversación amenazada por el silencio, un bar nocturno y luego un taxi y otro bar que cierra un poco más tarde, la urgencia angustiosa de apurar la noche y de que la noche no se termine (Muñoz Molina, 151)

Aquí vislumbra un mundo en el que la palabra no lleva consigo ninguna verdad, en el que la gente corre sin reflexionar sobre sus vidas fugaces, y en el que no hay continuidad con el pasado, porque se viven solo momentos instantáneos e inmediatos. Muñoz Molina critica el proceso de la huida de la historia, el silencio sobre el pasado. La vida de Manuel podríamos interpretar como metáfora del proceso del olvido en la sociedad española.

Parece interesante la relación que establece el autor entre la historia reciente de España y su percepción por los protagonistas. En este sentido, se menciona la modernización del país, los cambios de moda y de costumbres, del ritmo de la vida, la apertura de España para los extranjeros. Los cambios que se realizaron se presentan mediante los recuerdos individuales de Manuel o Nadia, siendo igualmente los recuerdos sociales de toda la generación de los españoles. Bastaría comparar el matrimonio de los padres de Manuel con su relación actual con Nadia:

Sin que se dieran cuenta se les hizo de noche en la habitación de donde no habían salido en muchas horas, donde habían estado abrazándose y conversando en una voz cada vez más baja, como si la penumbra y luego la oscuridad que no notaban hubieran ido apaciguando el tono de sus voces pero no la

avidez mutua de palabras, igual que se había apaciguado el modo al principio perentorio en que satisfacían y simultáneamente alimentaban su deseo, cuando regresaban caminando bajo la nieve y el frío de la taberna irlandesa donde habían almorzado, el pie descalzo de ella buscándolo con desvergüenza y sigilo bajo el amparo insuficiente del mantel, la casi persecución en el ascensor, ante la puerta, en el pasillo, en el cuarto de bańo, la ropa arrancada con una delicada furia de impaciencia y las bocas mordiéndose mientras su doble respiración crecía en el calor de la habitación a media tarde,…(Muñoz Molina, 1)

Cuando mi padre llegara de visita las primeras veces lo examinaría en silencio como a un probable enemigo: un muchacho muy serio, que la había rondado preceptivamente durante varios meses sin dirigirle la palabra, que se había detenido todas las noches debajo de su balcón y le enviaba cartas copiadas sin duda del mismo manual de donde las había copiado treinta años antes mi abuelo, no por falsedad ni por amor a la literatura sino porque era eso exactamente lo que había que hacer (Muñoz Moina,52).

Por otra parte, hay unas referencias transparentes a los acontecimientos históricos más importantes para España: la guerra de Cuba, los tiempos del régimen de Franco, la muerte de Carrero Blanco, el funeral de Franco y las primeras libres elecciones, etc. Sin embargo, como ya hemos mencionado, todos estos hechos para los protagonistas parecen tan importantes como el primer amor, o la muerte de la abuela; es decir, están metidos en la historia y memoria de los privado de Manuel y de Nadia. No obstante, el autor no quiere decir que sean menos importantes para la construcción de sus identidades. Por el contrario, la historia del país al cual pertenecías sus antepasados resulta crucial para comprender a si mismo. Por lo tanto, no se puede obviar y excluir la memoria de la sociedad española porque constituye un elemento imprescindible para la construcción del ser de cada uno. El personaje de Manuel es un modelo del español perdido en el presente despojado de su sentido histórico.

Centrándonos un poco en los efectos de memoria que aparecen en El jinete polaco, habría que destacar algunos procedimientos que el autor emplea para introducir al lector al mundo del pasado. En primer lugar, se utilizan varios tiempos verbales que corresponden al tipo de la escena presentada y a la perspectiva adoptada. Muñoz Molina presenta un vasto abanico de las posibilidades respecto a la estrategia del empleo de los tiempos verbales y de la voz que habla. En todo el libro aparecen narraciones en primera, segunda y tercera persona que trasladan al lector a las realidades distintas. En segundo lugar, una técnica recurrente es la comparación, tanto al nivel de la estructura lingüística de las frases como al nivel metafórico. En otras palabras, el presente se vincula con el pasado a través de las comparaciones con objetos, espacios y situaciones pasadas, lo que hace posible inscribir la memoria en la realidad presente. Asimismo, al reflejar la visión del mundo de la infancia de Manuel, el autor lo compara con el sueño, demostrando al mismo tiempo la similitud entre la memoria y la ficción. Habría que mencionar también el ritmo de las frases pesadas, con muchos adjetivos. Igualmente, se emplean mucho las enumeraciones y descripciones largas. El autor a menudo sitúa al lector en el lugar del observador de los recuerdos muy personales de Manuel y, para dar más verosimilitud al testimonio del protagonista utiliza la estrategia del perspectivismo. Por ejemplo, casi no se menciona fechas exactas, porque los puntos de referencia constituyen momentos de la vida privada de los protagonistas. Se habla sobre una tarde de junio en vez de dar una fecha. Igualmente, se utilizan todos los sentidos: Manuel recuerda sabores, olores, sonidos y colores que relaciona con varias etapas de su vida. Los procedimientos mencionados alejan la memoria de lo racional y la sitúan más bien en lo emocional.

En suma, podríamos sacar la conclusión de que Muñoz Molina establece un vínculo entre el pasado y el presente utilizando los recuerdos personales de sus protagonistas. Aunque la historia de Manuel y Nadia parece basarse en lo emocional e individual, en realidad el autor no descarta el papel de la memoria social de los españoles en la creación de la identidad personal y nacional. Además, la complejidad y no linealidad de la historia refleja lo fragmentado que es la realidad percibida por las personas. El autor de El jinete polaco presenta una visión de memoria llena de simbolismo que está mediatizada por un conjunto de recuerdos personales y comunes. Como está visible en la novela, una imagen o recuerdo puede poseer un significado distinto para cada persona. La mujer incorrupta encontrada en el sótano para Ramiro Retratista es la encarnación de su ideal y la vuelta a la juventud; para Manuel es una historia escuchada en la infancia.

Para mí, en los personajes de Muñoz Molina se encuentran varias posturas acerca de la memoria, el pasado y el presente. Si el Ramiro Retratista a través de la cámara capta los momentos presentes para que sean símbolos de memoria en el futuro, Manuel detrás del cristal de la cabina no detiene ninguna palabra o frase, sino la reproduce en el mismo momento. Sin embargo, en todos trasluce una historia nacional y social  común, de cuyo significado no saben o no quieren darse cuenta.

La conquista del aire de Belén Gopegui

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La autora en el prólogo de su libro plantea una duda acerca de los objetivos de la literatura contemporánea. Por un lado, desprende una crítica de la industria editorial y publicitaria que maneja el mercado de la literatura, por otro lado vuelve a los valores antiguos de una literatura útil y significativa. La propuesta de Gopegui se enfrenta a las últimas tendencias de la literatura emotiva y superficial, a la que faltan retos de ejerce el razonamiento. Según la autora, la novela contemporánea debería ayudar al lector a entender el mundo y a buscar sentidos de los procesos que rigen su funcionamiento. Por otro lado, el prólogo hace hincapié en la función de la novela que no debería limitarse a desconectar al lector de la realidad, sino proporcionarle unos desafíos de descifrar la lógica y el sentido del libro. Asimismo, Gopegui descarta la novela como una fuente de prestigio y mera producción para otros productores.

La autora no deja ambigüedades y explica el porqué del tema del dinero:

Hoy las mámparas se han roto, ya no quedan jardines inviolados ni una cultura heredada, ni un modo de ser que aísle las mansiones de la vida vulgar. Sólo el dinero consituye indumentarias, modales, tradiciones, pero el dinero es algo fungible y es, por tanto, lo opuesto a la esencia (Gopegui, 5)

El programa narrativo no es entretener al lector sino dar sentido a su lectura sin la exclusión de las emociones. El narrador quiere saber y por eso narra( Gopegui, 7). Con estas palabras, Gopequi apela al razonamiento del lector y a la reflexión acerca de la libertad del  hombre en un mundo capitalista. La pregunta es si el dinero influye en la moral de la sociedad, si nos define y si tenemos conciencia de su influencia…

El principal procedimiento narrativo empleado en La conquista del aire es el multiperspertivismo. Aunque el narrador aparece en la tercera persona, se oyen las distintas voces y se adoptan varios puntos de vista. Por ejemplo, el punto central de la novela, es decir, el préstamo, se ve desde las tres perspectivas subjetivas:

Y el coche era un regalo de sus padres. Gracias a eso, en cuatro años habían conseguido ahorrar dos millones más, a pesar de los viajes, la buena vida y el alquiler un poco excesivo del piso. No tenía por qué pasar nada, pero si pasaba contarían con un millón y medio. Era un riesgo asumible, se dijo (Gopegui, 9)

Está vistible la inseguridad y la vacilación en el razonamiento de Marta. Sin embargo, la amiga decide ayudar a Carlos y toma el riesgo. En este fragmento podríamos observar también que la mentalidad de la protagonista no solo en aquel momento, sino supuestamente en toda su vida está determinado por las cuestiones financieras, el prestigio y la comodidad. Si la vida de una persona está relacionada y definida por las condiciones materiales en la que uno vive, el riesgo de perder el dinero conlleva la posibilidad de perder la vida cómoda y conocida.

Por su parte, Carlos trata de convencer a si mismo de la legimitad de su conducta. El tema del dinero levanta dudas incluso ya a nivel del pensamiento de los personajes:

Cuatro más cuatro más cero. Tres amigos. Los tres mejores amigos. Ellos debían de saber que si lo pedía era porque de verdad lo necesitaba, y porque iba a devolverlo (Gopegui, 10).

En el caso de Santiago el motivo de su consentimiento está claro. Se trata del sentimiento del compromiso y obligación:

“…Cuenta con ello”. Esa era, en efecto la respuesta adecuada. ¿Adecuada o quizá debía decir obligada? ¿De dónde le venía esa obligación? ¿Y por qué, y gracias a qué esa obligación había

podido más que todo su miedo. Se habia sumado en seguida a las palabras de Marta:”Claro, Carlos, cuenta con ello”. Con algunos segundos de retraso pero al menos, a diferencia de Marta, él se había comprometido sin condiciones, sin maridos ni esposas ni veredictos pendientes (Gopegui, 10-11)

En esta ocasión, a través de las preguntas retóricas, Gopegui hace reflexionar al lector acerca de las relaciones sociales. ¿Somos nosotros quienes elegimos o son las reglas sociales que nos oprimen y nos hacen decidir?

El dinero como motor de la conducta se relaciona con el miedo, los problemas pecuniarnias sacan a flote otros asuntos por resolver. La posesión de lo material calma, pero las cuentas inacabadas o préstamos porvocan angustia. Se crea un círculo vicioso. Por consecuencia, las relaciones sociales se reflejan en el trato de dinero. De ello, el uso de las palabras “nuestro dinero” significa el cambio en la relación de pareja. Los bancos, símbolos del capitalismo reemplazanen los bares, símbolos de lo social. El dinero aparece en todos los aspectos de la vida diaria: coches, viajes, muebles, casas, el lujo de ver la televisión. Gopegui muesta unas escenas de vida muy real, práctica y llena de problemas prosaicos relacionados con lo material y lo social. Los protagonistas no son conscientes de su falta de libertad, aunque su subconciencia les dé las señales. Marta en su trabajo se siente como en una cárcel, pero no quiere admitirlo, se convence a sí misma de ser feliz porque a eso le obliga su comfortable posición en el mundo capitalista. Carlos también se siente atrapado, duda en las elecciones que hizo en su vida, se siente atado por las cuerdas de compromisos y obligaciones, por el miedo de perder el amor de su mujer o de satisfacer las necesidades de otros.

Al presentar un panorama de la realidad contemporánea desde varias perspectivas, Belén Gopegui demuestra las relaciones de dependencia entre los protagonistas al principio de la novela y a su final. Todos los personajes principales son habitantes del mundo en el que rigen las reglas del sistema materialista, aunque en apariencia no sea así. La autora, a propósito describe la rutina diaria, el trabajo y el tiempo libre de los tres amigos en un tono y lenguaje sencillo para demostrar la lógica del sistema y el desarrollo de la dependencia del dinero. Las preguntas y dudas de los protagonistas incitan al lector a buscar sentido, a reflexionar por su propia cuenta, porque la novela no nos ofrece las respuestas hechas.

En conclusión, cuando Muñoz Molina interpela al lector con el empleo de un lenguaje plástico, las referencias a lo estético, sensual y sentimental, Belén Gopegui utiliza un lenguaje sencillo y claro, animando al lector a concentrarse en la estructura lógica de la novela que da un sentido más alla de tesis presentada en el prólogo. No obstante, ambos autores crean en sus novelas unas estructuras narrativas complejas y simbólicas dirigidas y accesible a un receptor apto para descifrarlas. Aunque Muñoz Molina en numerosos casos emplea un lenguaje emotivo, no podemos tachar su obra de un simple entretenimiento. Igualmente, tanto El jinete polaco como La conquista del aire plantean el tema de las relaciones sociales. Por consiguiente, podríamos advertir que estas dos novelas demuestras dos caras distintas de la compleja cuestión de la identidad de las personas y la determinación de la vida humana por las relaciones entre la gente.

Las referencias bibliográficas:

Muñoz Molina, El jinete polaco

Belén Gopegui, La conquista del aire

Jaume Peris Blanes, Hubo un tiempo no tan lejano…relatos y estéticas de la memoria e ideología de la reconciliación en España

 

Elementos de literatura en los videoclips

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Podríamos decir que en nuestra cultura actual casi todo deriva de lo antes existente. Aunque de vez en cuando aparecen nuevos grupos de creación artística y cultural, lo que hacen, en realidad, es una modificación de lo viejo. Al todo tipo de invención o producción artística actual se suele sumar la industria, que en muchos casos constituye un factor determinante para la recepción del arte.
Por otro lado, junto con las nuevas tendencias surgen nuevas formas artísticas, ahora más que nunca relacionadas con el mercado industrial y la cultura de masas. Una de ellas son los videoclips. Incluso el nombre sugiere que se trata de una noción nueva y multinacional. No obstante, como alguien una vez dijo, “no hay nada nuevo en este mundo”. En esta ocasión quería presentar algunos ejemplos de cómo la nueva forma industrial y artística a la vez utiliza los viejos motivos literarios, de lo cual los receptores de este tipo de creación frecuentemente no se dan cuenta.
Entre los motivos y personajes literarios recurrentes en los videoclips, entre otros, aparecen:
– el amor imposible o infeliz
– el amor sentimental
– la mujer preciosa seguida por un hombre
– los gangsters y la mafia
– la huida
– hombre-bestia: vampiro, hombre-lobo, zombie
Para poner ejemplos concretos, el videoclip que juega con la historia de Romeo y Julieta en una versión con la presencia del problema del racismo es “Un-thinkable” de Alicia Keys:

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Por su parte, él que más visiblemente utilizó los motivos literarios y cinematográficos en sus videoclips fue Michael Jackson. Detrás de la genial coreografía del rey del pop aparece el personaje de el Padrino y el mundo de mafia. En este caso, el videoclip crea una verdadera narración que atrae al espectador tanto como la música misma :


Otro motivo interesante que aparece en la pantallas de nuestras televisiones es el personaje de golem que en el folclore medieval y la mitología judía era un ser animado fabricado a partir de materia inanimada normalmente barro, cerámica y materiales similares.A finales del s. XIX, el grueso de la sociedad europea adoptó la figura del golem. Notoria es la novela de Gustav Meyrink, El Golem, de 1915, basada en los relatos sobre el golem creado por el Rabino Judah Low ben Bezalel.
El golem aparece en varias representaciones musicales, entre otros, en “Thriller¨ de Michael Jackson o “All is full of love” de Bjork:


Respecto al motivo de la bestia, podríamos observar la multiplicación de las imágenes de los personajes medio-humanos medio-bestias. En los últimos años una de las novelas más vendidas ha sido “Crepúsculo” de Stephanie Meyer. De ello, han proliferado muchas representaciones de vampiros o hombres lobos. En su videoclip “La Loba” Shakira introduce una de ellas:

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Sin embargo, habría que fijarse en los años noventa, cuando estos mismos motivos se basaban en “Drakula” de Bram Stoker, por ejemplo:

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“I would do anything for love” de Meat Loaf

Para concluir, observamos una fuerte tendencia a reutilizar los viejos motivos literarios, frecuentemente presentes también en el cine. La duda existente es si este tipo de creación podríamos incluir en el arte o es solo una de las facetas de la publicidad y venta.

La realidad fragmentada de Los detectives salvajes y Vidas Cruzadas

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Los detectives salvajes es un libro que no da respuestas a todas las preguntas que el lector se hace leyéndolo. La historia de Arturo Belano y Ulises Lima nunca está completa, aunque no faltan los testimonios de sus vidas y aventuras.  El problema radica en que tras un relato siempre se esconde otro.

La forma de narrar de la novela consiste en entrelazar entre sí varias narraciones de diferentes personajes. El libro empieza con el diario del joven poeta,  Juan García Madero que habla de los cambios de su vida experimentados desde el ingreso en el grupo de realvisceralistas, lideradas por Belano y Lima. Su línea de relatar es muy contínua, ya que describe todos los acontecimientos día tras día. Sin embargo, vemos el mundo solamente con sus ojos (focalización interna).

Después, con la segunda parte,  el lector se entera de las peripecias de los dos personajes principales desde varios puntos de vista y poco a poco reconstruye la historia. En esta parte, aunque todos los testimonios avanzan en el tiempo cronológicamente, es decir, cada uno está fechado y ubicado con precisión en el espacio, tenemos que ver con diferentes tiempos de narración y de acontecimientos. Las múltiples voces nos hablan de sus vidan en los que en algun momento aparecen las figuras conocidas. Esta multifocalización posibilita al lector obtener una visión más amplia, no obstante, incompleta y reducida, ya que los narradores tienden a centrarse en sendas vidas, lo que crea varios sendas de la historia que se bifurcan.

Habría que destacar unos puntos cruciales para la novela en su totalidad. Al transcurrir la trama, van apareciendo múltiples catálisis, y algunas de ellos se convertirán posteriormente en los núcleos de la historia. Podría decirse, por ejemplo, que el testimonio recurrente de Amadeo Salvatierra es al principio una catálisis, sin embargo, tras la lectura de la tercera parte, llegaríamos a la conclusión de que puede ser el subhipernúcleo del ralato (Palao 2012: 105). Asimismo, lo puede ser la salida del DF en Impala de Bola, Lima, García Madero y Lupe, porque junta la parte primera con la tercera, al mismo tiempo constituyendo el núcleo del testimonio de Quim Font.

En cambio, el punto clave de la novela no aparece antes sino en la parte tercera, cuando finalmente observamos como se cruzan las vidas de Bolano y Lima con la de Césarea Tinajero.  Primero la búsqueda, y después la muerte de la poetiza realvisceralista establece una relación causal antes escondida ante el lector.  Podríamos decir también, que la reconstrucción de la vida de Cesárea que hacen Bolano y Lima es paralela a la reconstrucción de sus vidas que hacen las voces testimoniales. Además, la experiencia realvisceralista de ambos poetas constituye un contínuum de lo que antes fue la vocación artística de Cesárea.

Los numerosos saltos temporales y focalizaciones internas presentadas al lector le dan una visión fragmentada y subjetiva.  Por un lado, nos parece que sabemos más de que cada uno de los hablantes del libro, sin embargo,  a cada paso nos faltan las relaciones de Lima y Belano; por lo tanto, nunca somos capaces de saber todo y no podemos estar seguros de que los testimonios no tergiversen la realidad.

Y la misma realidad del libro está partida en varios elementos, llena de historias ocultas o no contadas. Ante nuestros ojos se esbozan las figuras de los dos personajes principales curiosos e incompletos. En sus experiencias vitales se plasman la tristeza, el caos, la búsqueda del sentido más profundo de la  existencia y de la literatura, pero también el deseo de experimentarlo todo. La sociedad, cuya parte consituyen ambos poetas, está frente a las mismas cuestiones: los protagonistas secundarios intentan encontrar su sendero individual, formando a la vez una sociedad de individualistas perdidos y desesperados.

El modo de narrar en que aparecen relatos separados e independientes, así como los múltiples espacios blancos entre distintas focalizaciones, influyen en la visión del mundo de los hablantes. Es decir, las sensaciones de los personajes siempre están condicionadas por la vista subjetiva e individual de un acontecimiento.  Las amantes de Belano lo ven solo en relación con sus respectivas vidas y no, desde fuera.

Podríamos decir que dicha interpretación del mundo se refleja perfectamente en la metáfora del juego de dibujos que hace García Madero al final de la novela. Lupe interpreta simples figuras geométricas de manera muy sencilla y arraigada directamente de su propia experiencia de mexicanidad. Sin embargo, no hay una sola respuesta; cada persona lo podría descifrar de otra forma.

Lo mismo ocurre con acciones, personas…; en fin, con la vida misma. La novela de Bolaño está colmada con los ejemplos. Bastaría recordar el duelo de Bolano con el crítico, Echevarría visto desde tres perspectivas diferentes, por tanto con tres distintos significados.  En otro fragmento de la novela la cuestión de la mirada se pone de relieve aún más:

Belano dijo: García Madero, o subes o te quedas, y entonces me di la vuelta y empecé a caminar en dirección al Impala, sin querer me había alejado bastante y mientras regresaba miré el coche de Quim y pensé que estaba bastante sucio, me imaginé a Quim mirando su Impala con mis ojos o a María mirando el Impala de su padre con mis ojos y en efecto, no tenía buena pinta, el color casi había desaparecido bajo la capa de polvo del desierto.

 

Igualmente, es significativa la aparición de muchos espacios dentro de la novela. A partir de los viajes por Europa, África o Asia, conocemos otros fragmentos del mundo, aparte de América Latina. Cabe señalar que tanto los saltos temporales como espaciales explican la percepción del mundo de los protagonistas. Los distintos lugares de acción se vinculan a los recuerdos y las emociones que evocan dados espacios en el hablante. Es más, para las voces de los testimonios la historia de Belano y Lima parece solo una excusa para contar lo que en realidad les interesa, es decir, su propia vida. Las múltiples narraciones y pequeñas historias dentro de ellas – como, por ejemplo, la de Rimbaud y soldados – demuestran una realidad inabarcable.

El constante cambio de tiempo y lugar del relato marca la imposibilidad de conocer el mundo por el hombre. En esta ocasión podríamos apoyarnos en los chistes del fusilamiento: dos historietas de distintos fusilamientos, de personas diferentes, con sensaciones totalmente distintas, pero que habrían podido ocurrir simultáneamente (multisecuencionalidad).

En Los detectives salvajes la nolinealidad y las narraciones destemporalizadas son metáfora epistemológica de la realidad fragmentada, incompleta y subejtiva. Los miedos y preocupaciones de los protagonistas forman el espejo de los miedos de la sociedad contemporánea, en la que todos perciben solo partes del mundo, aunque sienten la necesidad de saber y conocer más. No obstante el caos, en la novela de Bolaño trasluce el deseo de encontrar la causalidad, de entender y de vivir todolo posible.

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La nolinealidad del relato caracteriza también la película de Robert Altman Vidas cruzadas (Short Cuts). Durante tres horas el espectador puede apreciar una mezcla de costas historias que aparentemente no tienen nada que ver entre sí. Sin embargo, a lo largo de la trama se nos van revelando los nexos entre todos los personajes.

La acción transcurre en Los Ángeles que es el espacio del cruce de las historias. En la ciudad hay un peligro de la invasión de insectos, lo que constituye el punto de partida para la película, porque vamos observando como reaccionan los ciudadanos ante el roce de una sustancia química de los helicópteros. Es significativo que la mayoría inmediatamente piensa en la enfermedad y la muerte.

Se nos presentan varias parejas de personajes y unos pedazos de sus vidas. La multisecuencionalidad  y simultaneidad de los acontecimientos crean el efecto de una vista omnipresente del espectador que sabe todo lo que no pueden saber los protagonistas. Aunque las escenas parecen aleatorias, en realidad forman una cadena de sucesos de influencia mútua.

En la película aparecen ciertos puntos del encuentro que podríamos llamar hiperespacios; por ejemplo, la panadería, la cafetería, el hospital, la estación de gasolina y finalmente el bar.  Sin que nos demos cuenta, los protagonistas transmiten entre sí unos influjos. Los Ángeles emerge como ciudad podrida, llena de agresividad, relaciones incestuosas, celos y mentiras. Desde el principio prevalece la sensación de que todo acabará con un catástrofe y, aunque en el terremoto muere solo una persona, sabemos que la muerte está presente más allá de lo dicho.

El motivo de la muerte es recurrente; parece que la muerte es contagiosa. Doreen al tropezar con el niño de Ann y Howard, no es consciente de que provoca el fallecimiento del chico. Su marido Earl presumiblemente abusaba de su hijasta Honey en el pasado. El marido de Honey, Joe, maquillador artístico pinta la cara de su mujer de maltratada. El juego que hacen parece irrelevante, sin embargo, en la escena de gasolinera se convierte en un pronúcleo del relato.

Por otra parte, la muerte del niño acarrea el suicidio de la joven violinista, lo que nos lleva al tema del arte. La creación y el arte – como en la novela de Bolaño – constituye uno de los nexos principales. Asimismo, lo hacen los motivos del sexo, desnudez, alcohol y drogas, presentes en ambas obras.

En fin, todo lo que acontece en Vidas Cruzadas tiene una estructura circular, pero al mismo tiempo abierta. Tanto Bolaño como Altman dejan sus historia en el suspenso y esta falta de clausura narrativa indica que no tenemos acceso a una realidad completa. El mundo actual, con tadas las facilidades para ampliar nuestro conocimiento, es un espacio caótico e inentendible.

En resumidas cuentas, del análisis de estas dos piezas del arte podríamos desprender dos conclusiones primordiales: primero, que todas nuestras acciones tienen sus repercusiones, incluso cuando no los podemos ver; segundo, que nuestra experiencia de la realidad es siempre fragmentada y subjetiva, creada a base de nuestras sensaciones y discursos de otros. Igualmente, tratando las varias historias independientes, Los detectives salvajes y Vidas Cruzadas destacan el constante y actual proceso de la individualización de la sociedad contemporánea y a su vez la crisis de su moralidad.

PALAO ERRANDO, José Antonio (2012): “Hiperencuadre/Hiperrelato: Apuntes para una narratologia del film postclásico”: Revista Comunicación, Nº10, Vol.1, año 2012, PP.94-114. ISSN 1989-600X

Efecto de memoria en El secreto de sus ojos

Una de la películas que tratan el tema de la memoria es El secreto de sus ojos dirigida por Juan José Campanella y basada en el libro bajo el semejante título de Eduardo Sacheri. Esta pieza cinematográfica plantea no solo la cuestión del poder durante los tiempos de regímenes militares de los años 70, sino también del funcionamiento de los recuerdos y de la memoria.

En primer lugar, cabría fijarse en la estructura de la película que encierra en sí una mezcla del discurso oral y escrito, en los cuales se expresan los recuerdos de los personajes; de hecho, para precizar, de un solo personaje, en cuya percepción está focalizada toda la narración. Se trata de Benjamín Espósito, jubilado empleado del juzgado argentinoque está escribiendo una novela sobre el caso de Morales. El brutal asesinato de la joven mujer de Morales marca toda la vida de ambos hombres: la del marido y la del oficial.

La novela constituye el punto de partida para la historia envuelta en el libro. Así pues, desde el principio el narrador esboza una visión literaria que, aunque parezca ficción, realmente es un recuerdo subjetivo de Espósito expresado mediante palabras dentro del libro y, al mismo tiempo, mediante imágenes fuera de ella. En esta ocasión aparecen ciertos elementos formales típicos para la representación de los recuerdos de Espósito: una imagen borrosa, agrisada, una música de tono nostálgico y triste; todo en un ritmo lento e irreal. Y, a pesar de seguir con la historia descrita en el libro, este carácter de representación dramatizada y sentimental nunca se reanuda.

Volviendo a la trama, continuamente se nos van mostrando escenas del pasado entrelazadas con las del presente. La visión cambia un poco, no obstante, se puede observar unas características formales. A sabiedas que todo se presenta desde el punto de vista de Benjamín, está justificado el detallismo y la subjetividad de las imágenes. Los fragmentos de antes, están puestos en una cromática amarillenta y suavizada, especialmente con respecto a los mementos de conversaciónes. Por el contario, las escenas del presente son claras, con los ruidos cotidianos fácilmente percibidos.

Cabría notar que el efecto de memoria se va creando a partir de los símbolos y detalles, ya que la historia se centra en una mirada personalizada y familiar. Para aportar algunos ejemplos, habría que reparar en tales detalles como: la máquina para escribir, las múltiples fotos, la casa de Benjamín, la oficina de Irene, el sonido de la tetera. Asimismo, se nota claramente el contraste entre la vestimenta y los rostros de los personajes en los años 70 y en los años 90.

Por último, a nivel del discurso oral de la película se pronuncian varias frases significativas acerca de la percepción de la memoria por una persona, de la transcendencia del recuerdo y del olvido. Valdría citar a Irene que dice: “…yo no puedo (mirar para atrás). Mi vida entera fue mirar para delante; atrás no es mi jurisdicción. Me declaro incompetente.” La postura de esta mujer es del olvido, que a la luz de la historia significa seguir con la vida, a pesar de la injusticia, de los asuntos irresueltos. En cambio, Morales adopta una actitud distina: “…tengo que hacerme esfuerzo para recordarme de ella; todo el día, día y noche (…) vuelvo aquí a los recuerdos estúpidos; empiezo a dudar y no sé si fue té con limón o té con miel.” Igualmente, es él lo que dice una frase crucial para entender cómo actua la memoria humana:

…y ya no sé si es un recuerdo o el recuerdo de un recuerdo lo que me va quedando…


Para terminar, cabría poner de relieve que en dicha historia la memoria, el olvido o su falta determinan la vida de los personajes. El matrimonio de Benjamín fracasa porque él no puede olvidar. También Morales, después de 25 años, sigue siendo agarrado al pasado. En suma, la memoria tanto individual y subjetiva como la colectiva juega un rol importante y decisivo en la vida humana construyendo la identidad de cada uno.

A Scanner Darkly

A Scanner Darkly es una película de Richard Linklater basada en la novela de Philip K. Dick que muestra una visión del futuro lleno de la gente drogadicta que no sabe discernir la realidad de la ilusión. La primera escena con el adicto tratando de desprenderse de los áfidos imaginarios es el perfecto ejemplo de un desdoblamiento de la personalidad causado por la droga.

El otro ejemplo, incluso más llamativo representa el personaje del agente Fred o Bob Arctor, el hombre que, trabajando para una agencia secreta nacional e infliltrando un entorno de toxicómanos, se vuelve adicto a la Sustancia D. A Fred toda su vida parece borrosa, porque sin darse cuenta se convierte en un drogadependiente alienado que no tiene la menor conciencia de qué está realmente pasando alrededor de él.  Al final de la película resulta que Fred o Bob, o Bruce era solamente un medio, una herramienta  para entrar en la granja del cultivo de las flores azules de las cuales se produce la Sustancia D, y todo lo que parecía verdadero (incluso para nosotros – los espectadores) nunca lo había sido.

La realidad en A Scanner Darkly siempre tiene dos caras, una verdadera y una falsa que son difíciles de diferenciar. Parece que ninguno de los personajes está libre e independiente, todos están involucrados en un sistema del poder y constante vigilancia. Los trajes codificados que llevan los agentes secretos hacen que cada uno de ellos sea imposible de identificar, lo que significa que ninguno de ellos realmente tiene su identidad. Y en este sentido está expresado el miedo actual de la pérdida de la identidad individual de las personas – el miedo de que algún día de quienes somos decida el nombre que nos asigna un sistema.

Asimismo,  como nos sugiere el mismo nombre de la película, hay un temor de estar constantemente “escaneado”. En otras palabras, tenemos que ver con el círculo de la permanente vigilancia a varios niveles:  Bob Arctor vigila a Barris, Barris vigila a Bob, Fred vigila a Bob, Donna vigila a Fred, etc. – todo gracias a las nuevas tecnologías.

Lo que también llama la atención, es la técnica de animación llamada retroscopía que refleja perfectamente el desdoblamiento de la realidad y la confusión de los personajes.  Al espectador la historia le parece un sueño y, como dice Bob Arctor “todos estamos soñando”.